miércoles, 10 de abril de 2013

Nuevas posibilidades del hierro para deportistas: ¿Hierro liposomial?

En el mundo del deporte puede existir un déficit de hierro en función de la disciplina que se practica y de algunos factores ambientales, como microhemorragias digestivas, subplantares, hematurias…

No hay unanimidad sobre la suplementación de hierro en la práctica deportiva cuando el deportista no presenta carencia del mismo, sin embargo, sí está documentada la disminución del rendimiento deportivo y la fatiga cuando disminuyen los valores de hierro. La anemia del deportista sigue siendo uno de los problemas que se plantean
en la práctica cotidiana, siendo en algunos casos poco sensible al tratamiento. Además los efectos secundarios de los preparados con hierro (estreñimiento, dolor abdominal, náuseas) causan problemas añadidos al deportista.

A día de hoy, no obstante, disponemos de una nueva gama de productos basados en la tecnología liposomial que facilitan la suplementación con hierro con evidentes ventajas respecto a los preparados clásicos.

Un liposoma es una membrana esférica similar a las membranas celulares del cuerpo humano, por ello puede fusionarse con ellas y ser absorbida mas fácilmente por el organismo. Los productos con hierro que utilizan la tecnología liposomial permiten proteger la mucosa gastrointestinal de la acción oxidante del hierro y minimiza la aparición de efectos adversos y esas molestias típicas del tratamiento con hierro. El hierro, protegido por el liposoma, no contacta con la mucosa gástrica y es absorbido directamente en el intestino.

Conseguimos con ello una alta tolerabilidad intestinal, un mejor cumplimiento del tratamiento (sobre todo cuando se trata de tratamientos prolongados como los de los deportistas) y una absorción de la cantidad de hierro deseada con mayor fiabilidad.

El hierro y su papel
Es conocido el papel del hierro en el metabolismo celular formando parte de la hemoglobina y mioglobina, como cofactor en reacciones de oxidorreducción e interviniendo como transportador de oxígeno en el cuerpo.


La parte de hierro que tenemos de reserva la almacenamos en forma de ferritina y hemosiderina (en el bazo, hígado y médula ósea, principalmente) y, una pequeña cantidad, como componente de la hemosiderina circulando en sangre.

El hierro que mejor se absorbe es el hierro hemo, siendo el ion férrico el que mayor dificultad tiene para ser absorbido. Su absorción se ve favorecida por la presencia de vitamina C, y proteínas de origen animal ricas en cisteína. Inhiben la absorción los taninos, fitatos, polifenoles (te, café, salvado) y el exceso en la ingestión de calcio y zinc, los bloqueantes H2 y los antiácidos.

Existe una tendencia a considerar la suplementación de hierro como algo inocuo, pero no hay que olvidar que un exceso de hierro puede aumentar el estrés oxidativo, al incrementar los radicales libres, lo puede incidir en el desarrollo de distintas patologías.

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