viernes, 19 de abril de 2013

¿Qué es el flato?


¿Quién no ha tenido alguna vez un flato haciendo ejercicio físico? Sin duda se trata de una de las molestias más frecuentes durante la realización de ejercicio físico. No en vano, la denominación científica lo describe como "dolor abdominal transitorio provocado por el ejercicio”. Además, su aparición suele conllevar una repercusión sobre el rendimiento. A pesar de ello, existen pocos estudios de calidad
científica que hayan incidido en estudiar las causas de su aparición.

En realidad estamos hablando de un dolor agudo y punzante localizado en el área abdominal, generalmente lateral, asociado a la realización de movimientos repetitivos del torso y cuya sintomatología puede ser exacerbada después de comer.

 El triatleta español Javier Gómez Noya aquejado de flato en una carrera

El flato se ha venido relacionando con determinadas alteraciones de la ortoestática postural, sobre todo las actitudes cifóticas (es decir, una continua mala postura de la espalda tendiendo a “sacar chepa”), la excesiva rigidez y tensión de la musculatura estabilizadora de la columna vertebral, la isquemia de la musculatura diafragmática o los calambres de la musculatura abdominal.

Lo que sabemos es que es más frecuente cuanto más joven es el deportista, o cuanto menor es el nivel de forma física. Y también que la modalidad deportiva influye. De esta manera, afirmamos que la carrera provoca con más facilidad flato que caminar, mientras que en algunos deportes como en el ciclismo y el remo es menos frecuente, o que en la natación es muy frecuente.

flato
Sobre lo que hay un cierto consenso es la influencia que tiene en la aparición del flato la ingesta de sólidos o líquidos antes o durante la práctica deportiva. Parece que tomar antes del ejercicio bebidas hipertónicas con altas concentraciones de carbohidratos, aumenta las posibilidades de provocar un flato, parece que porque se ralentiza el vaciado gástrico, provocando una mayor concentración de gases y distensión gástrica. De ahí nace la recomendación, en pacientes con tendencia a tener flato, de no tomar bebidas ricas en carbohidratos y de alta osmolaridad, como los preparados a base de fruto concentrado, entre una o dos horas antes de la práctica de ejercicio físico. 

También se estudia (aunque de momento sin conclusiones claras) la irritación del diafragma durante el ejercicio por sobrecarga, ya que el diafragma no sólo se responsabiliza de la mecánica respiratoria, sino también de la estabilización postural.

En realidad, el desconocimiento de una causa bien definida del origen del flato hace que no se planteen soluciones eficaces para evitar su aparición, aliviar su sintomatología o favorecer su desaparición.

Lo que parece que puede mejorar los síntomas es:
  • Modificar el patrón respiratorio.
  • Movilizar la zona abdominal, estirando la zona afectada, realizando flexiones profundas del tronco, aplicando prensión manual sobre la zona, o tratando de incrementar la tensión de la musculatura abdominal mediante contracciones máximas voluntarias.
  • Disminuir o evitar el consumo de suplementos energéticos hipertónicos.
En resumen, aunque seguimos sin conocer el origen del flato, sí podemos comenzar a establece algunas medidas para disminuir sus síntomas.

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