martes, 6 de agosto de 2013

¿Respetamos los tiempos de recuperación de los deportistas tras la lesión?

Revisando algunas conclusiones de la reunión anual de la AmericanOrthopaedic Society for Sports Medicine, me ha venido a la cabeza de nuevo una idea que desde hace tiempo defiendo. Intencionadamente, en el título he hablado del tiempo de recuperación de los deportistas, y no del tiempo de recuperación de las lesiones.

Efectivamente, en mi opinión es cada vez más frecuente observar en los medios de comunicación como se habla, por parte incluso de compañeros, de tiempos de recuperación de lesiones estableciendo plazos sin ningún conocimiento de la situación real del deportista, y valorándose siempre si se han conseguido rebajar los tiempos previstos en la recuperación de una lesión, más que el resultado a largo plazo de esa recuperación.

Uno de los asuntos comentados en esa reunión fueron los datos de que deportistas que se someten a una cirugía de reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA), tienen seis veces más probabilidades de sufrir otra lesión del LCA en un plazo de dos años que alguien que nunca ha sufrido ese tipo de lesión. Esta probabilidad era mucho mayor en mujeres que en hombres. Es cierto que estos hallazgos deben ser publicados todavía, pero suponen un aviso importante para nuestro trabajo.

La lesión de LCA de Ricky Rubio conmocionó a la NBA, pero una recuperación sin prisa ha permitido al base español volver a las canchas sin recaídas

Siempre he defendido la idea de que cuando un deportista se lesiona, es tan importante ponerse en manos de buenos profesionales, como manejar los tiempos con paciencia.

Ciertamente, existen múltiples factores que rodean este proceso: el afán del propio deportista por volver, la insistencia de medios de comunicación por conocer la evolución y saber los tiempos previstos, los resultados deportivos del club durante el período de recuperación del deportista…

Sin embargo el objetivo nunca debe ser la recuperación rápida, sino conseguir la mejor recuperación de la función que le permita al deportista rendir (para el club que le paga en el deporte profesional) con la máxima capacidad y el menor riesgo de recaída. Valorar al propio deportista, sus características físicas y psicológicas, su situación en el terreno de juego y sus prestaciones son elementos que entran dentro los parámetros que debemos conectar para establecer un protocolo de recuperación adecuado.

En el deporte, tanto de competición como amateur, rápido casi nunca es sinónimo de bueno, cuando hablamos de recuperarse de una lesión.

Animo a los lesionados pero, sobre todo, sensatez.

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