lunes, 13 de octubre de 2014

Soy mujer y voy a practicar deporte de impacto: ¿debo fortalecer el suelo pélvico antes?



La incontinencia urinaria es la pérdida involuntaria de orina demostrable en forma objetiva, y constituye un problema social e higiénico para el paciente. La más frecuente es la incontinencia urinaria de esfuerzo, que aparece durante la tos, el estornudo o el ejercicio físico.
Esto puede afectar a cualquier persona pero es más frecuente en la mujer, evidentemente por razones anatómicas, vasculares y tróficas, pero sobre todo, por el traumatismo que supone el parto. Otros factores que pueden influir en su aparición son el estreñimiento crónico o factores genéticos.
 
Sin embargo son cada vez más las voces que incluyen la práctica deportiva como factor de riesgo de incontinencia urinaria. Ello ha venido avalado por diversos estudios que han demostrado la alta prevalencia en mujeres nulíparas (que no han tenido hijos) y que son deportistas, descartando por tanto el parto como desencadenante de la incontinencia en estos casos.
Parece que la incontinencia urinaria tiene mayor prevalencia en deportes considerados de “alto impacto” (aquellos que implican un choque contra el suelo como running, fitness, o saltos). Hoy en día sabemos que la incidencia de incontinencia urinaria en mujeres jóvenes que realizan deportes de alto impacto es más elevada que en mujeres jóvenes sedentarias.
 
Se supone que estos impactos someten a un mayor estrés a las estructuras del suelo pélvico (tanto fibro-ligamentarias como musculares) y que esto deriva en una posible  alteración de la estática pélvica con un descenso del cuello vesical.
Ello combinado con el aumento de la presión intraabdominal repetida, que acontece en estas actividades físicas, obliga al suelo pélvico a contrarrestar grandes fuerzas.
La alteración anatómica combinada con una musculatura poco entrenada supone una falta de adecuada respuesta a las solicitaciones mecánicas a las que se ve sometido el suelo pélvico, apareciendo incontinencia urinaria sólo en el ejercicio físico pero no en otras situaciones de la vida cotidiana.
Acontece entonces que, generalmente por falta de información, o bien la mujer abandona la actividad física (que por otro lado le resulta necesaria y agradable), o bien convive con una problemática que, por otro lado, tiene unas connotaciones psicológicas y sociales importantes.
Un consejo básico: antes de iniciar una actividad deportiva de impacto, revisa el estado de tu suelo pélvico por parte de  un profesional especializado.
La realización de unos sencillos ejercicios y la monitorización de la respuesta ante los mismos, puede suponerte el evitar un problema que limitará tu actividad física y generará problemas en el futuro.

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