miércoles, 22 de octubre de 2014

Traumatismos en la cabeza en el deporte: un riesgo mal conocido



Existen cuatro situaciones asociadas al deporte en las que los denominados traumatismos craneoencefálicos adquieren interés:
-          Los deportes de velocidad (automovilismo) o los aéreos, por el riesgo de accidentes graves por impacto.
-          Los deportes de dos ruedas por el riesgo de caídas.
-          Los deportes con riesgo de traumatismos directos (deportes de equipo como el fútbol, rugby).
-          Los deportes que conllevan traumas repetidos sobre el cráneo por el riesgo de generar problemas a largo plazo (como el boxeo, el fútbol..). Estos últimos escapan al objetivo de estas líneas y los dejaremos para otro momento.
En cualquiera de estos deportes se plantean cada año situaciones de accidentes que afectan al cráneo y al cerebro, y que pueden tener consecuencias graves, como por desgracia hemos vivido los accidentes de Simoncelli, Schumacher o Bianchi.
Las estadísticas revelan que casi un 40% de los afectados por un traumatismo craneoencefálico grave acaba falleciendo (la mitad de muertes de ciclistas se produce por no llevar casco), y un alto porcentaje de los que sobreviven lo hacen con importantes secuelas.
Los mayores problemas los plantean los impactos recibidos a "elevada velocidad".
Los traumatismos craneoencefálicos no parecen ser muy frecuentes, pero hay que tener en cuenta que en España se producen entre 80.000 y 100.000 casos provocados por una caída o un accidente laboral o de tráfico, aunque afortunadamente hasta el 80% son leves.
En el mundo del deporte es clave que en los traumatismos importantes se realice un rápido traslado a un centro hospitalario donde pueda ser adecuadamente tratado.
Pero sobre lo que quiero llamar la atención es sobre los traumatismos considerados leves. Estos considerados banales pueden acarrear graves consecuencias para el deportista, sobre todo si no son adecuadamente atendidos desde el primer momento.
Los casos leves son la gran mayoría de los que acontecen en los deportes de equipo, y en estos la decisión de volver al terreno de juego debe tomarla un médico y nunca el jugador o el entrenador.
Hemos podido presenciar, incluso en directo por televisión, casos en los que los deportistas que han sufrido una conmoción cerebral por un encontronazo, han seguido jugando (a veces escenificando discusiones con los médicos a pie campo) llegando a deambular por el campo desorientados.
Con la actitud de seguir en el campo tras estas conmociones cerebrales, el deportista transmite al público un mensaje equivocado, demostrando la falta de conciencia sobre los peligros que estas conmociones conllevan.
Es importante saber que las consecuencias de una conmoción cerebral pueden presentarse no de forma inmediata, por lo que deben respetarse una serie de aspectos, y el más importante para la salud y la vida del deportista es que abandone la competición de forma inmediata.
Resumiendo: si sufres una conmoción cerebral practicando deporte, que te examine un médico lo antes posible y abandona el encuentro que estés disputando, quedando en observación durante unas 24 horas por las personas con las que convives.

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