sábado, 22 de octubre de 2016

Soy mujer. ¿Qué puede hacer por mí la actividad física?

Es ya un tópico (afortunadamente que lo sea) el valor de la actividad física como hábito saludable y elemento implementador de salud.
Pero no es menos evidente que todos los tópicos adquieren un carácter de desconocimiento profundo si no se analizan detenidamente.
Por eso aprovechando la lluvia de este sábado otoñal, me he planteado hacer un repaso (poco amplio pero basado en literatura científica) de algunos aspectos de este interés que para la salud de la mujer tiene la actividad física.
A partir de una cierta edad, puede ser que la falta de hábitos deportivos adquiridos en la juventud, dificulten que la mujer realice actividad física. Sin embargo hay un elemento que no se tiene en ocasiones presente, y al que no se le confiere el valor real que tiene para nuestra salud, y que es quizás uno de los hábitos saludables que practicamos sin saber que lo es. Hablo del baile.
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Sí, hasta en este campo se ha realizado estudios como el publicado en la revista Medicina Clínica en 2016, que analizó la presión arterial, la calidad del sueño y la calidad de vida de un grupo de 67 mujeres de mediana prehipertensas e hipertensas. El estudio (ensayo aleatorizado y controlado) comparó a un grupo sometido a un programa de terapia de baile específico y progresivo realizado durante ocho semanas (3 sesiones semanales), con otro que no modificó sus actividades habituales. El grupo que realizó la actividad de baile obtuvo una mejora notable en las mediciones de la presión arterial, la calidad del sueño y la calidad de vida en comparación con el grupo control.
Pero quizás uno de los aspectos más analizados en los últimos años en lo referente a la influencia de la actividad física sobre la salud, ha sido su influencia sobre el riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer.
Que la actividad física aeróbica tiene un efecto protector sobre el riesgo de desarrollar un cáncer de mama y que además en aquellas mujeres a las que se les ha diagnosticado un tumor de este tipo, esta actividad física mejora su pronóstico, coloca a este hábito saludable entre los factores que son modificables por las mujeres (como seguir la dieta mediterránea, acudir a las revisiones ginecológicas y realizarse las mamografías de 'screening' cuando corresponda), en clara oposición a los factores que se relacionan con el propio tumor o con nuestros genes y que no podemos cambiar.
Resultado de imagen de cancer y ejercicio fisico
Como dato complementario un trabajo publicado en la revista Cancer Research en 2016, revela que la actividad física condiciona un menor impacto de los efectos secundarios de los tratamientos, pero también evidencia que en estas situaciones un elevado número de pacientes reduce sus niveles de actividad, lo que condiciona la aparición de enfermedades asociadas que empeoran su salud y su calidad de vida. Quizás uno de los aspectos más influenciables es la reducción de la fatiga crónica, uno de los efectos secundarios más habitual en pacientes con cáncer, mediante el aumento de la actividad física.
Hay que pensar que (si hablamos en general y no nos referimos sólo al cáncer de mama) un 18% de los casos de cáncer son evitables con una alimentación sana y 30 minutos diarios de actividad física moderada, como caminar, ir en bicicleta, bailar y subir escaleras. Tanto es así que el Código Europeo contra el Cáncer incluye a la actividad física entre las 12 recomendaciones para prevenir el cáncer.
Pero es que además hacer ejercicio de forma regular puede prevenir la aparición de enfermedades relacionadas con el consumo de alcohol como tanto en hombres como en mujeres como ha demostrado un estudio sobre 36.000 hombres y mujeres de más de 40 años publicado en el British Journal of Sports Medicine en 2016.
Si existe una enfermedad cuya incidencia es muy elevada en la mujer, ésta es la fibromialgia. La dificultad de encontrar tratamientos efectivos, pone en primera línea el estudio publicado en Archives of Physical Medicine and Rehabilitation en 2016, que ha demostrado que la natación es eficaz, al igual  que caminar, para aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de los pacientes con fibromialgia, poniendo al ejercicio aeróbico a la cabeza de cualquier tratamiento.
Y qué decir de la osteoporosis, que es otra de las patologías que provocan una gran incidencia de fracturas secundarias a la misma, además de dolor.
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En un estudio realizado en corredores de resistencia de largas distancias (maratón, media maratón y 10 km) publicado en 2016 en el European Journal of Applied Physiology, se comprobó un aumento de la densidad ósea del calcáneo. Esto sugiere que el entrenamiento de resistencia de carrera podría ser utilizado para prevenir el descenso progresivo en la calidad mineral ósea que sucede con la edad y sobre todo en las mujeres. Aunque será necesario seguir recopilando información al respecto, lo que sabemos seguro es que actividades como nadar o patinar, en las que el peso corporal y el impacto se reducen, no producen beneficios osteogénicos elevados, como la carrera. Gracias por su valoración
Usted valoróPor último un par de comentarios sobre la actividad física como hábito saludable en una situación muy específica de la mujer: el embarazo.
La práctica de una actividad física controlada durante el embarazo tiene un efecto beneficioso sobre la salud psicológica y emocional de la madre, pero también mejora su control corporal del equilibrio, la condición cardiorrespiratoria y ayuda a controlar el aumento de peso.
Además esta mejora de la condición osteomuscular reduce no sólo los dolores lumbares sino que ayuda a preparar al cuerpo de cara al parto.
Resultado de imagen de embarazo y ejercicio
Por otra parte la actividad física moderada durante el embarazo puede prevenir la hipertensión gestacional. Un estudio publicado en el American Journal Obstetrics & Gynecology en 2016, demostró que las mujeres que no hicieron ejercicio tuvieron 3 veces más posibilidades de desarrollar una hipertensión gestacional que las que sí lo hicieron, así como 2,5 veces más riesgo de que el recién nacido tuviera un elevado peso.Gracias por su valoración
Usted valoróAdemás este ejercicio aeróbico durante el embarazo puede ayudar a prevenir la diabetes gestacional (que afecta entre el 4 y 12% de las gestantes), como evidencia un estudio de 2015 publicado en Medicine & Science in Sports & Exercise.
 
¿Y cuánto ejercicio debo realizar para obtener un beneficio para mi salud?
La última publicación de la American Heart Association en 2016, recomienda al menos 30 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada cinco días a la semana, sobre todo desde el punto de vista cardiovascular (o al menos 25 minutos de actividad aeróbica vigorosa tres días a la semana, o una combinación de los dos). Este estudio se realizó sobre 26.000 estadounidenses mayores de 18 años.
 
Conclusión
Como conclusión es imprescindible la información y educación desde la infancia, inculcando a nuestros niños los hábitos de vida saludables como la dieta mediterránea y el ejercicio físico, tanto en el ámbito escolar como en el familiar.
Pero cuidado, no todo es beneficio.
Hay que tener presente que hay aspectos que pueden ser perjudiciales y que debemos conocer y controlar.
 
Pero eso lo dejaremos para otro día.

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