jueves, 10 de noviembre de 2016

Rock sinfónico ¿fue o no fue?

Esto va dedicado a los puristas, como mi amigo Pepe B., que aman “la música”.
Yo no puedo negar que, por edad, pertenezco a una generación de privilegiados a los que el rock inundó de repente sus vidas como un tsunami.
Sí, sí, ya sé que el vocablo se acuñó en los años 50, cuando yo no había nacido, para hacer referencia a un género musical con un ritmo muy marcado, que en realidad era hijo de una fusión de estilos, de muchos estilos, de la música norteamericana, como el blues (para casi todos los expertos la base del rock en cuanto al ritmo), el rhythm and blues y el country, entre otros.
Pero seamos realistas, ese rock and roll inicial ha ido creciendo y teniendo descendientes aglutinados bajo el término rock, siendo muy diversos los mismos.
Desde luego que el término rock ha tenido mucha utilidad. Entre otras de sus funciones ha permitido que jazz rock, rock progresivo, punk rock, heavy metal, country rock o folk rock, hayan reunido a artistas tan diversos como Bob Dylan (para rato le doy yo el Nobel), Elvis Presley, The Beatles, The Doors, Pink Floyd, Queen o The Rollíng Stones.
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¿Por qué el rock ha tenido ese éxito? ¿Por qué el tiempo no ha podido con él tras más de 60 años?  Ese éxito intemporal durante el siglo XX ¿puede estar relacionado con que el hecho de que desde su inicio con un sentimiento de rebeldía e inconformismo?
Sería un cretino y un irrespetuoso si pretendiera resumir, y mucho menos explicar, lo que es el rock, su evolución y sus múltiples facetas. Hay centenares de expertos que saben mucho más que yo.
Pero como este es mi blog os contaré mis sensaciones.
Era demasiado niño en los inicios del rock progresivo y sinfónico, pero ya era un adolescente cuando llegaron a España (en aquella época todo llegaba con mucho retraso) temas de Neil Young o Led Zeppelin.
Era una época de guateques. Imagino la cara de los más jóvenes preguntándose qué es eso de los guateques. Sí hacíamos guateques. Y en ellos comencé a escuchar discos que mi amigo Willy traía con mucha anticipación del extranjero.
Y entre los recuerdos, esos que todos tenemos grabados porque en algún momento nos han marcado de una forma perenne, rememoro ahora el momento en el que escuché un disco que me impactó: era “In the Court of the Crimson King”, de King Crimson. Yo no tenía ni idea de que los expertos lo consideran el primer álbum de rock progresivo. Aún hoy sigo sin saber lo que es el rock progresivo.
Yo lo único que quería era oír música que me gustaba, y debo dar gracias al destino que me protegió en esa edad frágil de Leonard Cohen.
Vuelvo al principio porque si no me pierdo.
King Crimson.
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Yo no sabía quiénes eran, pero escucharlos me dejó extasiado.
Durante los siguientes años, décadas, conviví con multitud de términos descriptivos para diversas corrientes  como rock de fusión, rock progresivo, grunge, rock alternativo, hard rock, heavy metal, rock psicodélico, punk, indie rock….
¡Qué mareo!
Me empapé de música, en cierto modo ecléctica, que me atraía enormemente. Discos LP (que gracia recordarlo) de Queen, Pink Floyd, Rick Wakeman, Genesis o Yes. Aquello ¿qué era, rock progresivo, sinfónico u otro? Yo no lo sé. Me gustaba y ya está.
Así nació una relación íntima con Pink Floyd (maravilloso su “The Dark Side of the Moon”) o Yes (con su fantástico “Close to the Edge”), Génesis (“Supper's Ready”) o Mike Oldfield (“Tubular Bells”).
Igual que con Cohen, nunca pude con The Rolling Stones ni con Bruce. Sí ya sé que soy un poco raro.
Qué inmenso disfrute escuchar en aquellos equipos enormes las guitarras, baterías, bajos o teclados.
Y crecí y seguí embobado con la música de America, The Eagles, Toto, Dire Straits y Oasis.
Ya sé que me estoy fagocitando años, grupos, corrientes…..
Lo sé pero yo a lo mío.
Nunca conseguí entender nada. Nunca distinguí unos de otros.
Con los años lo único que he logrado entender es lo de Rock sinfónico. No sé si porque el sentido musical de la propia expresión me enlaza con la música que oigo y me gusta. Quizá sí.
Dicen los expertos que el rock sinfónico es un estilo musical surgido a partir de mediados de los sesenta y que pretende darle a la obra musical un concepto de una unidad coherente.  La verdad es que cuando hablan así me pasa como con la pintura abstracta. Será verdad, pero a mí me gusta o no me gusta.
Cuando yo hablo de rock sinfónico, lo hago de una serie de elementos que parece que sí definen a esa corriente (si es que alguna vez ha existido como tal). Cuando oigo una pieza con influencias de Jazz o de música clásica, en la que algún intérprete destaca por su virtuosismo y sobre todo me encuentro con piezas largas en las que existen variantes rítmicas, digo que oigo rock sinfónico. Y sigo sin saber muy bien lo que es, pero resulta que todas esas piezas me gustan. Sin más.
Seguro que alguien que sepa mucho  más que yo, en temas como la música es fácil, me dirá que eso es otro tipo de rock. Lo acepto. Pero a mí lo que me atrae es ese modelo y como me apetece le seguiré llamando rock sinfónico.
A ver si puedo disponer de un rato para escuchar de nuevo Stairway to Heaven de Led Zeppelin, o alguna de las pieza de “Journey to the Centre of The Earth” de Rick Wakeman.
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Me apetece un poco de nostalgia con este tiempo otoñal.

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